Los Simpson y Flanders viajan a Jerusalén, donde Homero primero desdeña la riqueza cultural y, luego, se proclama como el Mesías.
Marge se convierte en una agente inmobiliaria, pero su gran honestidad le hace difícil vender alguna casa. Por su parte, Homero compra un convertible usado que pertenecía a Snake, que quiere recuperarlo.